La doctrina del egoísmo

Desde una visión ideológicamente situada en una postura de izquierda, poco es lo que se discute o se ha discutido sobre el egoísmo, o más bien, se ha discutido mucho  su crítica, negación y superación en las actividades naturales o sociales de los sujetos, poniendo el énfasis en la necesidad de cambiar el sentimiento egoísta por una voluntad de entrelazarse con los otros en una relación sentida de comunidad. El problema fundamental, es que no se hace una crítica de la actitud egoísta como proceder del sujeto en tanto fenómeno situado; que no por ser producto de un sistema superable, en el devenir histórico de una sociedad humana, sea menos digno de analizar cómo y de qué manera se lo modifica partiendo de sus particularidades reales (su ser en el mundo como fenómeno activo, operante)

Dicho de otro modo, el sujeto del capitalismo como instancia temporal que expresa en sus conductas la totalidad no formal de la cultura, es egoísta. No importa si es producto y no naturalidad, y si el estado es modificable. Es egoísta, opera de maneras egoístas con los demás, aún si lo hace de manera consciente o inconsciente. Entonces ¿Cómo superar este egoísmo si no partiendo de él y considerándolo un factor siempre presente? Es necesario entonces, hacer consciente esta situación en el sujeto egoísta, para que pueda con esta condición, y no negándola, ayudar a los demás en defensa de sus beneficios personales. Esta es toda mi tesis: se puede proponer al egoísmo como el motor de la solidaridad con él otro. Un revolucionario puede estar guiado por los más sinceros sentimientos de egoísmo, y puestos en la tarea de salvar su propio pellejo, ayudar a los demás, de los cuales depende para sobrevivir. Propongo la solidaridad como principio de autodefensa, como doctrina preventiva frente a las amenazas de los poderes establecidos; que el individuo como tal desee salvarse, y reconozca en la solidaridad con el otro el instrumento para la consecución de sus fines.

Imaginemos un asalariado frente a la situación del despido de un compañero de trabajo. ¿Por qué ponerse automáticamente del lado del empleador, cuando se sabe perfectamente que la lógica del egoísmo marcaría el ponerse del lado del compañero? En la figura del otro, que es la función que le cabe en la empresa, también de despliega un “nosotros” como futuro potencial. Si con tanta facilidad dejamos que a nuestro igual a futuro se lo corra, y nos escudamos en la protección de nuestra fuente de trabajo, no estamos siendo lo suficientemente egoístas. Lo ideal es ponerse del lado del trabajador apuntalando la fuerza de un gran movimiento que enfrenten a la empresa.

 Solo así, la fuente de trabajo está asegurada. Frente a una máquina siempre presente, siempre de pie ante la posibilidad de despidos, el trabajo está resguardado. Y es egoísmo en tanto la defensa de mis ingresos, de mi estabilidad económica, sobrevivirá solamente si es imposible que se toque a ningún trabajador, y solo si una fuerza poderosa lo defiende, mi trabajo está asegurado.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s