Ya no soy esa que fui

Una mesa gastada. Sobre ella un florero insignificante, barato, de color verde esmeralda. En su interior, recostadas contra el borde, reposan dos rosas muertas. Una sola ventana, un haz de luz de luna parte la habitación, cae sobre la mesa, y continua a través del piso. Dos sillas, una mujer y un hombre. Ella que comienza a hablar.

-Te odio ¿Lo sabías? ¡Cuánto odio tengo dentro, es enfermo, me supera!-

-¿Y por qué? ¡Tendrías que besar el suelo por el que camino! ¡Cada huella de cada pie! Tendrías que posar tu lengua venenosa sobre todas ellas en señal de agradecimiento. Siempre fui atento, siempre velé por tu seguridad y todo lo que pedías, siempre te lo di –

-No. ¿Sabés que no? Yo sé que te creés la virtud misma, la regla moral bajo la cual se tiene que medir todo lo que es bueno o malo, puro o impuro. Pero no sos más que un asco de persona ¡Sí, eso mismo! Una basura hipócrita, sucia, un tipo que no vale ni el aire que está respirando.

-¡Que perra ingrata que sos! ¡Yo te cuide! Te llevé por la vida de la mano, eras una ciega. Yo te hice buena, te hice lo que sos a fuerza de estar siempre arriba tuyo, siempre corrigiendo tus errores, tus cagadas por todos lados.-

-Vos estabas ahí ¡Si lo sabré yo que estabas ahí! Pero no como compañero, no como amigo o pareja. Vos jamás actuaste, jamás te involucraste, y cuando aparecías, no venías a ayudar sino a presionar ¡Venías a tirarme un piano en la cabeza! ¡A mortificarme para que me quebrara, me doblara ante la vida! ¡Esa era tu ayuda! Y te creías tan buena persona, tan ejemplar; orgulloso de vos. Pero yo se la verdad, no importa si de afuera siempre te la adornaron. No sos nada más que un egoísta que siempre se lavó las manos. –

-Es que vos no entendés, nunca entendiste nada. Siempre igual. Yo no podía hacer tu trabajo, tenías que aprender así, a los golpes.-

-La gente puede considerar que sos un ángel, más bueno que el pan, pero eso es porque no ven de vos más que una sola parte, unas horas nomás de tu vida. ¡Claro! No tienen que tratar con tus neurosis las 24 hs del día. Si te conocieran, si te conocieran como te conozco yo. ¡Ahí si sabrían que clase de persona sos y el sufrimiento de vivir contigo! Un cobarde que descarga sus frustraciones, sus miserias con aquellos que no le pueden hacer frente, con los más débiles. Eso te pinta bien de la cabeza a los pies ¡Cobarde!  Pero se acabó ¿Me oís? Se acabó, de ahora en más yo ya no soy débil. Lo fui, aprendí, hiciste lo que quisiste. ¡Pero se término basura! Finalmente te hago frente, y ya no soy esa que temblaba ante tu presencia y que agachaba la cabeza. ¡Soy mucho más fuerte que vos y es eso lo que te da miedo!

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