Dos segundos para el resto de la vida

Caminaron lentamente hacia la parada del colectivo. Julieta jugaba a abrir y cerrar su paraguas, corría como loca hacía ellos, y luego volvía hacia atrás como un yo-yo ante la mirada atenta de su madre. Como quien no tiene apuro en terminar nada, simplemente se dejaban estar en la situación. Al llegar se despidieron con un beso. Sebastian lo repitió en la panza de Soledad donde Lautaro se movía de aquí para allá tirando magnificas patadas en el vientre de su madre. Queriendo no ser menos, Julieta alzó su paraguas y lo persiguió en tono amenazador, en un sincero acto de celos y despedida.

– Tengo la suerte de los que nunca ganan ningún premio –

– ¿Qué tipo de suerte es esa? –

– La de los afortunados de la vida – , dijo antes de irse.  

Había algo en el aire, una sensación de fortuna, de compania. Cada pequeña historia previa, cada minúsculo detalle, constituían un escalón hacia algo tan simple y maravilloso.
La sonrisa cómplice, las charlas matutinas, los pasos que marchan en extraña cadencia pero juntos. El brazo que pasa bajo los pechos y acaricia con suave gesto la redondez de la panza, el ombligo hacia afuera, la respiración cercana. Los pelos de Julieta moviéndose en zig zag mientras hacia la tarea, las preguntas desprevenidas, incontestables pero deliciosas. Los juegos de lucha sobre la cama de mamá, los paseos en bicicleta, las escapadas al cine.
Todo era tan improbable, dependía de tan tas cosas, que era fácil entender su fragilidad.

Es tan improbable la vida, hay tantas circunstancias que tienen que darse para un segundo y para el siguiente. Pero la existencia desborda al hombre y lo sumerge en la fatalidad, al punto de no entender que hay maravilla en cada piedra que observamos en el camino. La sensación de no estar solo nunca más, de sentir que llevaba en el pecho la risa de Julieta, la mirada de Soledad, a eso, él le llamaba suerte.

A lo lejos, como siempre, el 76 llegaba a la parada. Revisó las monedas en su bolsillo y con el pecho inflado de ternura, emprendió viaje a su trabajo.

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