Mucho ruido pocas nueces: el film “La Educación Prohibida”

Sigamos la línea argumentativa básica del film que es fácil de exponer. Los niños no necesitan ser encerrados en institutos educativos en base a programas obsoletos importados de la vieja Prusia y perfeccionados por las ideas forditas y tayloristas de la cadena de montaje. La educación, bajo estas directrices, no educa, simplemente disciplina las capacidades naturales del sujeto de conocer y aprender en base a la relación sabios/ ignorantes. El sistema educativo cosifica las habilidades naturales del sujeto en base a un sistema que lo premia o castiga según cumpla con las expectativas del programa curricular. La educación, entonces, debe estructurar sus objetivos en base a las  capacidades naturales de aprendizaje del niño,  que presenta altos estándares desde los cinco años. Para ello, debe colocar a su disposición los elementos necesarios para su libre desarrollo, garantizando para su educación un entorno libre de violencia donde se sienta contenido por relaciones plenas de amor.

El maestro Ignorante y la Educación Prohibida: iguales pero diferentes.

Hay un libro que parece estar implícito en el film, a pesar de que no se lo nombre, y es “El Maestro Ignorante”, de Jacques Ranciere, basado en las experiencias pedagógicas de Joseph Jacotot. Decía este humilde artillero y maestro al servicio de la Revolución francesa,  que el todo está en todo, y gracias a eso,  la educación emancipadora podía usar un libro cualquiera como el Telémaco (precisamente el libro que él uso para enseñar francés a niños Holandeses sin saber una sola palabra de Holandés) para instruir en el arte de varias disciplinas.

En la base del razonamiento de Jacotot, se encuentra la idea de que la inteligencia puesta al servicio de la voluntad de conocer, ponía en relación los hechos más dispares sobre la base de un conocimiento previo que reconocía en un conocimiento a adquirir una igualdad. El zapatero o el herrero podían relacionar el nombre L de una herramienta a las formas de la letra L, o podía suponer que la primera palabra de una oración verbal que comenzara con Juan va a la plaza, se correspondería con la forma de la primera palabra de la misma oración escrita.

Lo único que había en contra de este proceso era la organización de la institución educativa que confería al maestro el lugar del sabio, con un conocimiento legítimo a transmitir a otro ignorante que era el alumno; también, frente a la tarea pesada que representa aprender por comparación, la pereza del sujeto y su falsa humildad eran factores contrarios a la predisposición de la inteligencia natural.

La Educación Prohibida parece seguir esta línea de pensamiento desarrollada por Jacotot, y a la vez distanciarse en ciertos aspectos. La diferencia radica en que la EP expone una visión sesgada de la educación que no contempla su funcionamiento, con vicios y virtudes, dentro de una estructura social mucho más compleja, donde el sistema educativo se cruza con las necesidades y posibilidades de diversas clases sociales. Jacotot basaba su sistema en la habilidad natural de los sujetos en aprender sin necesidad de instructores, si su voluntad estaba puesta en este objetivo. Por lo tanto, su sistema, si bien idealista y criticable, era inclusivo de los sectores marginales ya que partía de su realidad social inmediata donde los recursos y capacidades desarrolladas eran escasos.  La EP basa sus criticas en una relación directa entre sujeto/ Institución que no contempla la totalidad social, por lo tanto, deja fuera de cuadro las restantes relaciones que el sujeto entabla con esta totalidad, y las diferentes formas de vivir y experimentar la educación según el origen social de cada individuo.

El optimismo de la esperanza y el pesimismo de la razón:

Las instituciones se agrupan, tomando una definición Althuserriana, en los aparatos ideológicos del estado que contribuyen al proceso de culturización del sujeto.  Por lo tanto son dirigidas en el sentido que se ajusten a la realidad de ese estado que dista mucho de ser una organización perfecta o una entidad plenamente consciente de sus objetivos.  Hay fuerzas en choque, recursos limitados, políticas públicas mejores que otras, burocracia, herencias, etcétera. La educación no es buena o mala, simplemente es dirigida. No flota en el aire, sino que se desarrolla en el medio de conflictos sobre una serie de  campos sociales.

El primer error de la EP es la construcción de una figura estereotipada del estado para poder criticarla, en un esquema Estado Malvado/ineficiente vs Educación holística perfecta.  Hace una derivación directa entre las ideas Prusianas, Tayloristas y Fordistas, hasta la educación moderna, sin una exposición documentada de lo que ocurre hoy en la escuela (en base a datos reales), sin detallar de qué manera se adaptaron cada una de estas ideas en distintos países, qué papel juegan y a quién o a que responden.

El estado es una entidad política que compite por dirigir la realidad nacional contra poderes económicos y sociales constituidos históricamente. También es un campo de lucha entre las fuerzas que lo componen, y de esos enfrentamientos surgen los programas a seguir. Por lo tanto, pensar en el Estado como una entidad orgánica que dirige de manera cuasi directa la educación, es incorrecto. Incluso es necesario establecer que el estado desarrolla y ejecuta políticas públicas en base a recursos limitados y frente a una población masiva y heterogenia en cuanto a su condición social.

La educación estatal tiene fallas. Esta formulación de la EP no es errónea, simplemente no está fundamentada en casos y datos reales. Viejas ideas del paradigma de la educación Prusiana todavía operan en su deterioro, por costumbre, tradición o negligencia. Pero, como ya dijimos, las instituciones son el reflejo de una sociedad conflictiva, con pros y contras, tanto como lo es el estado.

Pero en análisis de la educación debería ser lo suficientemente global como para dar cuenta de que también, muchas clases populares no tienen otra cosa. De que la educación puede ser mala, pero a grandes rasgos, es eficiente en su propósito de gimnasia mental. Quizás los datos duros no sobrevivan al paso del tiempo, pero si lo hace la costumbre de la razón aplicada, los esquemas de pensamiento que pueden disponerse para tratar de forma similar nuevas situaciones. Hay progresos, como leer y escribir, que se dan en el tipo de educación que la EP crítica,  con excelentes resultados, y para ciertos sectores marginados, y por la magnitud de personas, es una excelente performance para una institución superpoblada que no da abasto.

Cosas a rescatar:

No todo es malo en el ensayo documental, hay críticas rescatables que son a tener en cuenta en una futura reforma de la educación.  En su dimensión de aparato ideológico del estado, como bien establece la EP, la institución escolar fomenta la competencia entre los chicos y no la cooperación, los segrega y cosifica en base a un sistema de calificaciones que no puede, bajo ningún concepto, catalogar con precisión la capacidad de cada alumno porque la inteligencia no es cuantificable. También que en una sociedad de asistencia social deficiente, la escuela cumple varías funciones, entre ellas la de un segundo hogar que cubre ciertas deficiencias del primero, con lo cual la escuela termina siendo guardería de chicos.

La educación es un proceso global, que involucra más que el ámbito escolar. Como bien lo dice la EP, el niño necesita de un hogar donde el amor sea la base de las relaciones sociales. Si bien la exposición de esta necesidad no viene acompañada de una solución de tipo realista (de ningún tipo de solución en realidad) es suficiente para señalar que una política pública destinada a brindar una educación de calidad, con foco en las capacidades naturales del sujeto, no puede más que venir de la mano de políticas públicas para mejorar la calidad de vida de los sectores más bajos.

Anuncios